Facturar mil millones no significa disponer de mil millones en efectivo
El 19 de septiembre de 2026, los socios del FC Barcelona aprobaron una financiación adicional de 510 millones de euros (aproximadamente 571,46 millones USD) para el Spotify Camp Nou. La decisión llegó cuando el club acababa de anunciar ingresos de explotación récord de 1.060 millones de euros (aproximadamente 1.187,73 millones USD) en 2025/26. La cuestión no es si el Barça puede generar ingresos, sino cuánto efectivo queda después de sostener su actividad para financiar las obras y atender la deuda.
Los ingresos se contabilizan antes de los gastos, mientras que los contratistas cobran según avanza la construcción. Es posible facturar más, cerrar el ejercicio con pérdidas y necesitar financiación a largo plazo para una inversión que la caja operativa de un solo año no puede cubrir.
Lo que revelan dos ejercicios sobre el beneficio real
En 2024/25, el club declaró ingresos de explotación de 994 millones de euros (aproximadamente 1.113,78 millones USD) y gastos operativos de 965 millones de euros (aproximadamente 1.081,28 millones USD). Su beneficio ordinario, según la definición utilizada por la entidad, fue de apenas 2 millones de euros (aproximadamente 2,24 millones USD) antes de partidas extraordinarias e impuestos. El resultado final fue una pérdida neta de 17 millones de euros (aproximadamente 19,05 millones USD). El volumen de negocio escondía un margen muy estrecho.
En las cuentas reales de 2025/26, ya aprobadas por los socios, los ingresos alcanzaron 1.060 millones de euros (aproximadamente 1.187,73 millones USD), pero el beneficio de las actividades ordinarias quedó en 0,2 millones de euros (aproximadamente 0,22 millones USD). El EBITDA fue de 140 millones de euros (aproximadamente 156,87 millones USD) y la pérdida neta, después de partidas excepcionales e impuestos, de 18 millones de euros (aproximadamente 20,17 millones USD). Un EBITDA positivo no descuenta intereses, impuestos ni amortizaciones, y tampoco equivale al efectivo disponible para construir.
El presupuesto aprobado en 2025 para la temporada 2025/26 había previsto ingresos de 1.075 millones de euros (aproximadamente 1.204,54 millones USD) y un beneficio neto de 4 millones de euros (aproximadamente 4,48 millones USD). Era una previsión, no el resultado finalmente obtenido.
La nueva financiación cubre dos necesidades distintas
El primer tramo, de 300 millones de euros (aproximadamente 336,15 millones USD), se destina a obras pendientes y a la ampliación del proyecto. Según el club, los refuerzos estructurales del segundo graderío exigirán más de 3.000 intervenciones, frente a unas 800 calculadas inicialmente. También se incluyen instalaciones VIP, museo, conectividad 5G y sistemas de gestión del edificio.
Los otros 210 millones de euros (aproximadamente 235,31 millones USD) corresponden a dos emisiones de Media Notes de 105 millones de euros (aproximadamente 117,65 millones USD) cada una, respaldadas por ingresos de derechos audiovisuales de LaLiga y competiciones de la UEFA. La primera se emitió en julio de 2026; la segunda estaba prevista para octubre o noviembre. Tienen interés fijo y vencimiento máximo de diez años. Aprobar una financiación no significa disponer de todo ese dinero de inmediato.
Este esquema convive con la financiación original de Espai Barça, de 1.485 millones de euros (aproximadamente 1.663,94 millones USD), aprobada en 2023 y con algunos vencimientos posteriormente modificados. No se pueden sumar indiscriminadamente todos los importes anunciados para deducir la deuda viva.
Un estadio retrasado retrasa también los cobros
El Barcelona afirma que disputar dos temporadas en el Estadio Olímpico de Montjuïc supuso casi 17 millones de euros (aproximadamente 19,05 millones USD) en costes operativos relacionados y otros 24 millones de euros (aproximadamente 26,89 millones USD) de inversión. Al mismo tiempo se aplazaron ingresos previstos por el regreso al Camp Nou. Los pagos de obra siguen llegando aunque la monetización del estadio se retrase.
Incluso si el recinto reabre parcialmente, la caja puede recuperarse con más lentitud que la contemplada en el modelo financiero cuando no están disponibles todos los asientos y espacios comerciales, aunque aumente la asistencia.
Las localidades VIP generan anticipos, no beneficios inmediatos
En septiembre de 2026, el club comunicó que había comercializado licencias de casi 5.000 localidades VIP, con un valor contractual superior a 380 millones de euros (aproximadamente 425,79 millones USD). Ofrecía otras 2.000 localidades con licencias de 15 o 30 años, con el objetivo de alcanzar unos 700 millones de euros (aproximadamente 784,35 millones USD) en ingresos contractuales a largo plazo.
Un acuerdo anterior por 475 localidades VIP tenía un valor de 100 millones de euros (aproximadamente 112,05 millones USD), pero los directivos señalaron que, en aquel momento, los auditores solo permitían reconocer 70 millones de euros (aproximadamente 78,44 millones USD) como ingresos del importe cobrado. Valor contractual, efectivo recibido e ingresos reconocidos contablemente son conceptos diferentes.
Los pagos anticipados aportan liquidez durante las obras, pero crean obligaciones de servicio y uso durante años. No corresponde contabilizar de golpe como ingreso anual recurrente el valor íntegro de una licencia plurianual.
Los derechos audiovisuales pasan a respaldar deuda
Los ingresos por medios audiovisuales fueron de 250 millones de euros (aproximadamente 280,12 millones USD) en 2024/25; el presupuesto original de 2025/26 estimaba 241 millones de euros (aproximadamente 270,04 millones USD). Emitir Media Notes no equivale a vender todos los derechos televisivos. Significa comprometer determinados flujos futuros para atender los títulos conforme a sus condiciones.
Los ingresos de LaLiga y UEFA dependen de los contratos, los repartos y los resultados deportivos, mientras que el calendario de amortización está pactado. Si el desempeño es inferior al supuesto, habrá que recurrir a otros ingresos o reservas de liquidez.
La deuda del club y la del estadio requieren lecturas separadas
A junio de 2025, una medida de deuda del club utilizada por la dirección rondaba los 469 millones de euros (aproximadamente 525,51 millones USD). El balance mostraba asimismo pasivos a largo plazo de 1.429 millones de euros (aproximadamente 1.601,19 millones USD) y acreedores más pasivos corrientes por 654 millones de euros (aproximadamente 732,81 millones USD). Son magnitudes contables distintas y pueden incluir obligaciones vinculadas al estadio; los 469 millones de euros (aproximadamente 525,51 millones USD) no representan todas las obligaciones del grupo.
El patrimonio neto contable era negativo en 153 millones de euros (aproximadamente 171,44 millones USD) al cierre de 2024/25 y negativo en 168 millones de euros (aproximadamente 188,24 millones USD) en 2025/26. Tener patrimonio neto negativo no equivale automáticamente a insolvencia, pero revela fragilidad patrimonial pese al aumento de ingresos.
Para valorar la capacidad de pago hay que analizar financiación del proyecto, pasivos operativos, efectivo restringido, intereses, vencimientos y cobertura del servicio de la deuda mediante flujos de caja.
Cuánto puede mejorar el presupuesto de 2026/27
El presupuesto aprobado para 2026/27 contempla ingresos de 1.195 millones de euros (aproximadamente 1.339,00 millones USD), 135 millones de euros (aproximadamente 151,27 millones USD) más que el resultado real de 2025/26. El club proyecta unos 60 millones de euros (aproximadamente 67,23 millones USD) adicionales por el estadio al disputar allí toda la temporada masculina. Sin embargo, también prevé que los gastos crezcan unos 111 millones de euros (aproximadamente 124,38 millones USD) y que el beneficio neto sea de solo 1 millón de euros (aproximadamente 1,12 millones USD).
Para 2030/31, la dirección plantea ingresos superiores a 1.450 millones de euros (aproximadamente 1.624,73 millones USD) y EBITDA por encima de 370 millones de euros (aproximadamente 414,59 millones USD) cuando se complete el proyecto. Son proyecciones, no cobros garantizados, y no indican el flujo de caja libre después de inversiones y deuda.
Si la explotación de localidades VIP, museo, entradas y eventos cumple lo previsto, el margen podría ampliarse. Nuevos retrasos en las zonas comerciales prolongarían, por el contrario, la necesidad de capital circulante o refinanciación.
Tres riesgos que seguirán presentes
El primero es un nuevo aumento del coste de construcción o un retraso en la plena apertura. El segundo, la dependencia de cobros anticipados y de ingresos audiovisuales futuros pignorados, que limita la flexibilidad financiera. El tercero, el aumento potencial del coste de competir y fichar jugadores al mismo tiempo que se atiende la deuda.
En las próximas cuentas conviene seguir el flujo de caja operativo, las inversiones de obra efectivamente pagadas, la deuda con vencimiento próximo, los ingresos VIP reconocidos frente a anticipos y la diferencia entre EBITDA y caja disponible después de intereses e inversión.
La verdadera prueba de sostenibilidad del Camp Nou
El Barcelona no busca fondos adicionales porque carezca de ingresos. Está financiando una infraestructura que exige efectivo antes de ofrecer toda su rentabilidad, mientras registra pérdidas netas y afronta deuda, intereses y retrasos. Facturar mil millones no significa disponer de mil millones para gastar.
La pregunta decisiva será cuánto efectivo quedará una vez pagados los gastos y el servicio de la deuda cuando el estadio esté terminado. Ese dato distinguirá el crecimiento de los ingresos de una mejora financiera sostenible.



